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No me perteneces



No me perteneces, no eres posesión.
Hace años que entendí con gran temor
que no eres ni soy de nadie,
pero nos compartimos los dos

deje de mirar tu hombro cada segundo
esperando con gran temor 
que apareciera una palabra
que nos llenara de dolor

Entender que no me perteneces
fue el mayor temor
aceptar que no eres mio
fue el mejor acto de amor

Ahora puedo mirarte solo con cariño
sin miedo, sin preocupación 
mas que la muerte y no a perderte
¡Soy libre ante el amor!

Ecos del mar >> Capitulo 1 - El acantilado

Te acercas al borde del acantilado, y miras al horizonte. El mar espumeante en la costa a muchos kilometros de donde estas golpea las piedras para luego volver por donde vino. Crea hermosos arcoiris en su impulsivo pero estrategico ir y venir. Puedes ver a lo lejos ballenas que salen de vez en cuando a la superficie. ¿Que pensará una ballena? Te preguntas. Se acerca una rafaga de aire y la sientes empujarte hacia un lado, levantar tu playera y tocar tu espalda baja, cierras los ojos y sientes el frio, que se fusiona con el dolor que estabas sintiendo cuando llegaste. 

Te das la vuelta y regresas por donde viniste, el sol se acaba de poner. Ya es tarde y pronto no habrá luz suficiente para volver a casa. Pero no te importa. Porque ya casi termina el día, y cuando eso suceda, tu no existiras más.

Mundos desconocidos >> El fotógrafo entre dos mundos

La cámara fotográfica es otro portal entre dos mundos. El fotógrafo es un ser capaz de vivir dos realidades, la que todos vemos y la que solo ellos pueden ver e intentan recrearla para nosotros lo mejor que pueden.

El mundo único del fotógrafo consiste en la belleza intrínseca de las cosas. Ver más allá de un color en un significado puro y estético. Apunta la cámara de mil maneras hasta encontrar el ángulo perfecto que transmita lo que él quiere transmitir, en la búsqueda de compañía en ese mundo tan solitario que existe a través de su lente. Y a veces funciona.

Pero el otro mundo, el mundo real, es complejo. Cuando el fotógrafo suelta la cámara y voltea, regresa al mundo que todos vemos, un mundo rápido que no se detiene a admirar lo que él ve. Lo que muchos podríamos ver si nos detuviesemos un segundo. 

El fotógrafo nos trae pequeñas ventanas a otros mundos, las pone frente a nosotros, resalta lo importante con edición y a veces incluso pone el significado en palabras coloquiales. Y aún así no entendemos.

Toma su cámara de nuevo para volver al mundo en el que todo es bello y organizado, ese mundo que se entiende a si mismo a través de una lente de cámara, el mundo que solo se puede ver a través de un clic.

Es una lucha constante entre estar solo en un mundo hermoso, o acompañado en un mundo absurdo.
Tomo la cámara para capturar la belleza, para enfocar lo que veo y tratar de fusionarlo con lo que siento. No se hablar de ello, pero mi cámara y yo podemos exresarlo juntas.

Cuando disparo me pierdo, una vez que mi ojo se une al lente, no puedo parar hasta encontrar la toma perfecta, hasta plasmar eso que siento en una imagen.

Y entonces es como si despertara. Como si hubiese corrido un kilómetro me siento emocionada. Ha terminado la jornada, pero la foto permanece.

Ahora vuelvo a casa y hay una fiesta, como y me divierto, platicó y río sin parar. Hasta que voy a dormir me doy cuenta que no he tomado una sola foto. La única evidencia de mi reciente felicidad es lo que sea capaz de recordar a lo largo del tiempo. Sonrio.

El mismo día he descubierto dos tipos de belleza y felicidad.

Relato corto | Libertad

Para algunos es aquel momento en que salen de casa de sus padres a vivir su vida, para otros es salir a correr cada mañana. Para los presos es salir de la cárcel y para algunas amas de casa es cuando los hijos van a la escuela. Cada quién tiene su sentido propio de la libertad. Hay quién la descubre por casualidad, como yo, y quién la encuentra porque venía en el guión de su destino.

¿Pero cuándo fue la última vez que te sentiste libre? Libre de verdad. Esa libertad real que se siente desde el fondo del alma, que una vez que la sientes no vuelves a ser el mismo jamás. 

Tal vez seas alguna de las personas que mencione antes, pero hay un momento en la vida, aunque sea muy corto y efímero, en que se puede sentir la verdadera libertad como una gota de agua fresca en el alma y en el corazón.

Para mi fue un día que jamás olvidaré: la libertad llegó frente a mi en forma de claro de luna y anido en un lindo cóctel color azul. Un día en el que ni siquiera pensé en que podía (o quería) ser alguien diferente. Simplemente fui lo que fui y lo que soy ahora.

Fue una decisión tan simple el salir y tomar algo con una persona que en ese momento era especial para mí. Y parecía que todo era perfecto: clima perfecto, cantidad perfecta de gente, cóctel perfecto y tras varios días muy buenos. Como si todo se hubiese alineado para que yo pudiera saborear esos minutos de felicidad.

Ese momento tan efímero y ahora tan lejano quedo plantado para siempre en mi como la semilla de lo posible, como la esperanza de volver a sentirme así, aunque en el fondo sé que esa es una experiencia única en la vida.

Relato corto | Tan cerca y tan lejos...

Parece que todas las historias tristes vienen con E de enero. Te volví a ver cuando me dejaste encontrarte. Tu caprichoso y yo anhelante. Llegaste desde lejos y nos vimos un día, después de 8 años. Tu adulto y yo joven. Tu supiste que aun me amabas y yo supe que aun te quería. Pero no era lo mismo.

Era como sumar números y letras. Quisimos pasar más tiempo juntos y fue fatal. Te enamoraste otra vez de mi y yo te lo presente. Al amor de mi vida, que ni yo sabía lo que era, o no lo quise ver.

Te fuiste llorando. Queriendo cambiar tu pasado y tomado decisiones diferentes. Deseando haber estado conmigo para secar cada lágrima y celebrar cada sonrisa. Sin embargo nada se podía hacer por el pasado. Decidiste darle una oportunidad al futuro. Tu hiciste tus planes y yo hice los míos. Y se tiraron unos a otros.

Ahora quizá te vayas, quizá te quedes. Ya no nos vemos ni nos hablamos, así que no lo se. Ni lo sabré.

Es triste que estuviéramos tan lejos y felices. Y ahora tan cerca y tan tristes.

Escrito por Leia Mist

Relato corto | La flor y el abismo

Al borde del abismo hay una flor. Su raíz esta aferrada al borde, robando agua y sol de los pequeños y olvidados granos y partículas de tierra a su alrededor. Muchos se compadecen de su mala suerte, de que pudo haber caído en cualquier lado menos a la orilla del barranco pero ahí le toco crecer.

La flor es feliz ahí. Puede ver el inmenso bosque a todo lo largo y ancho bajo ella. Puede ver a los animales pasear y alguna que otra persona andar por ahí. Vio una persecución entre una pantera y un venado, y luego a la familia de ese mismo venado crecer con miedo sin saber que la pantera ya estaba muerta por una bala perdida un kilómetro más adelante.

Un pájaro carpintero que andaba por ahí escucho los rumores, y sin preguntarle a la flor se creyó el cuento de que era muy infeliz y desafortunada al haber crecido ahí. Sin pensar en el daño que se haría y le haría a la flor, enterró su pico a medio metro de ella y separó la punta del barranco haciendo que la flor cayera al vacio.

Mientras ella caía el pájaro se asomo al borde y pensó, al contemplar la vista, si lo que había hecho al final era lo correcto o no. Pero ya era muy tarde. Al menos ahora la familia venado tendría una rica flor de postre para la cena.

Escrito por: Leia Mist