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Relato corto | Tan cerca y tan lejos...

Parece que todas las historias tristes vienen con E de enero. Te volví a ver cuando me dejaste encontrarte. Tu caprichoso y yo anhelante. Llegaste desde lejos y nos vimos un día, después de 8 años. Tu adulto y yo joven. Tu supiste que aun me amabas y yo supe que aun te quería. Pero no era lo mismo.

Era como sumar números y letras. Quisimos pasar más tiempo juntos y fue fatal. Te enamoraste otra vez de mi y yo te lo presente. Al amor de mi vida, que ni yo sabía lo que era, o no lo quise ver.

Te fuiste llorando. Queriendo cambiar tu pasado y tomado decisiones diferentes. Deseando haber estado conmigo para secar cada lágrima y celebrar cada sonrisa. Sin embargo nada se podía hacer por el pasado. Decidiste darle una oportunidad al futuro. Tu hiciste tus planes y yo hice los míos. Y se tiraron unos a otros.

Ahora quizá te vayas, quizá te quedes. Ya no nos vemos ni nos hablamos, así que no lo se. Ni lo sabré.

Es triste que estuviéramos tan lejos y felices. Y ahora tan cerca y tan tristes.

Escrito por Leia Mist

Relato corto | La flor y el abismo

Al borde del abismo hay una flor. Su raíz esta aferrada al borde, robando agua y sol de los pequeños y olvidados granos y partículas de tierra a su alrededor. Muchos se compadecen de su mala suerte, de que pudo haber caído en cualquier lado menos a la orilla del barranco pero ahí le toco crecer.

La flor es feliz ahí. Puede ver el inmenso bosque a todo lo largo y ancho bajo ella. Puede ver a los animales pasear y alguna que otra persona andar por ahí. Vio una persecución entre una pantera y un venado, y luego a la familia de ese mismo venado crecer con miedo sin saber que la pantera ya estaba muerta por una bala perdida un kilómetro más adelante.

Un pájaro carpintero que andaba por ahí escucho los rumores, y sin preguntarle a la flor se creyó el cuento de que era muy infeliz y desafortunada al haber crecido ahí. Sin pensar en el daño que se haría y le haría a la flor, enterró su pico a medio metro de ella y separó la punta del barranco haciendo que la flor cayera al vacio.

Mientras ella caía el pájaro se asomo al borde y pensó, al contemplar la vista, si lo que había hecho al final era lo correcto o no. Pero ya era muy tarde. Al menos ahora la familia venado tendría una rica flor de postre para la cena.

Escrito por: Leia Mist